Santiago, abril de 2026.- La revolución en los quirófanos es innegable y avanza a un ritmo vertiginoso gracias a la tecnología. Todos los días, cada 16,8 segundos comienza una cirugía robótica (CR) en algún lugar del mundo, un indicador claro de que los robots quirúrgicos están dejando de ser una tecnología de nicho para convertirse en un estándar integral de atención médica. Este avance está impulsado por la búsqueda de una precisión quirúrgica milimétrica, recuperaciones más rápidas y una gestión hospitalaria más eficiente.
Sin duda, la cirugía asistida por robot está creciendo rápidamente con más de 6700 sistemas quirúrgicos robóticos instalados en todo el mundo en 2025, lo que refleja la creciente inversión en tecnologías quirúrgicas avanzadas. Chile no es ajeno a esta tendencia, ya que el número de intervenciones robóticas aumentó en 84% desde 2015 a 2026.
La historia de la cirugía robótica en el país se remonta al año 2009, con la llegada de la primera plataforma a Clínica Indisa. A la fecha, el país ha alcanzado un total de 19 centros que cuentan con cirugía robótica. Sin embargo, la gran mayoría de estos sistemas se encuentran concentrados en la capital y en centros privados, lo que ha generado una brecha en el acceso a esta tecnología en el sistema público y en regiones.
“El país cuenta con un nivel de ocupación de camas crítico y listas de espera que son desafiantes. En esto la cirugía robótica aporta de manera significativa: procedimientos con menores tasas de infección, menor pérdida de sangre, menos dolor postoperatorio y estancias hospitalarias más cortas en comparación con la cirugía convencional”, explica Macarena Torres, líder de la unidad de cirugía robótica en Surmedical, representante oficial en Chile del robot Toumai, creado por la empresa Microport.
La promesa está en seguir rompiendo paradigmas de exclusividad. De esta forma, la convicción se centra en democratizar esta técnica quirúrgica para procedimientos de alta complejidad, acercándola a cada región del país y eliminando las barreras de acceso basadas en los recursos económicos o la ubicación geográfica de las personas.
“Estamos hablando de un nuevo estándar de atención para los pacientes chilenos, el cual lleva años en el mundo. La cirugía robótica en Chile vive una nueva etapa y un nivel de madurez tecnológica y profesional mayor. Por lo mismo proyectamos que en cinco años más, no debería existir un hospital sin un proyecto o programa de cirugía robótica en curso. Más aún, apostamos a que cada región disponga de su propia plataforma, asegurando que ningún paciente sea excluido por recursos o por disponibilidad de tecnología”, recalca Torres.
La expansión del conocimiento
La estrategia debe centrarse hacia la expansión de esta tecnología a más hospitales públicos. La idea es impulsar un ecosistema descentralizado, accesible y, crucialmente, asequible. Actualmente, existen muchos médicos de hospitales públicos de regiones que están liderando proyectos de cirugía robótica, específicamente buscando financiamiento con entidades gubernamentales y asociaciones con privados.
“Con diferentes estados de avance en sus programas de cirugía robótica, vemos el compromiso que muchos hospitales públicos están teniendo para poder aplicar esta tecnología en especialidades como urología, ginecología, cirugía general, cabeza cuello, torácica, entre otras”, menciona Torres.
Durante mucho tiempo, la cirugía robótica estaba reservada al sector privado. Sin embargo, gracias a la diversificación de la oferta y al ingreso de nuevas plataformas, el mercado reguló los precios. En ese sentido, de los 150 cirujanos robóticos certificados en Chile, actualmente el 50% de estos está ejerciendo. Por lo que muchos están homologando sus certificaciones y a la vez, están entrando en programas de acreditaciones con nuevas tecnologías que incorporan inteligencia artificial como Toumai.
“Sabemos que los beneficios principales son para los pacientes, quienes tras el procedimiento reducen su estadía en uno o más días. O incluso, se pueden hacer estadías semi ambulatorias. Precisamente, para multiplicar este beneficio a más personas, estamos enfocados en la formación intensiva, formal y con un estándar de seguridad enfocado en el paciente. Así, más equipos hospitalarios que están en vías de adquirir una plataforma, se capacitan, dotándolos de herramientas para que puedan liderar la transferencia de este conocimiento en sus respectivos hospitales y regiones”, afirma Macarena Torres.
El panorama actual sugiere que la cirugía robótica en Chile está avanzando hacia una fase de consolidación y expansión. La diversificación de proveedores, como la introducción de plataformas como Toumai de Microport, ha sido un catalizador crucial para regular el mercado y hacer que la tecnología sea accesible a más centros, especialmente en el sector público. Adicionalmente a esto, la inversión en equipos debe ir acompañada de formación, acreditación y entrenamiento para todos los profesionales.
«El desafío es mantener el foco en la formación continua y en la seguridad de los pacientes. Incluir una nueva técnica quirúrgica con alta tecnología implica manejar el equipo de manera segura. En esa línea, no basta con tener el robot y cirujanos formados, sino que se considera a todo el ecosistema del hospital: desde los directivos, central de esterilización, enfermería, pabelloneros, anestesiólogos, entre otros, quienes reciben una formación y acompañamiento, ya que es un compromiso a largo plazo”, concluye Torres.




















