• El desgaste emocional afecta tanto a los equipos hospitalarios como a quienes cuidan a familiares en sus hogares. A través de talleres, experiencias formativas e investigación, un proyecto de Vinculación con el Medio de la Universidad San Sebastián busca entregar herramientas para enfrentar esta realidad y fortalecer el apoyo mutuo.

 

La exposición cotidiana al sufrimiento, la sobrecarga y las exigencias de la atención clínica también afectan a quienes brindan cuidados. Frente a esta realidad, la Universidad San Sebastián (USS), sede Valdivia, impulsa el Proyecto Colaborativo de Vinculación con el Medio (VcM) Cuidarnos para Cuidar: Gestión emocional, autocuidado e intercuidado.

 

Liderada por Jorge Devia, académico de la Facultad de Ciencias para el Cuidado de la Salud, la iniciativa recoge experiencias iniciadas en 2024. En 2026, amplió su trabajo al Hospital Base de Valdivia y al Programa Red Local de Apoyos y Cuidados de la Municipalidad de Valdivia.

 

“Todo comenzó con una pregunta que continúa movilizándonos: ¿quién cuida a quienes dedican su vida a cuidar a los demás?”, señala Devia. Enmarcado en el Programa Territorial Hito Más Salud, Más Cerca, de VcM, el proyecto busca promover el bienestar emocional y fortalecer una cultura de apoyo mutuo.

 

El desafío de cuidar sin descuidarse

 

En el Hospital Base de Valdivia, el proyecto trabaja con los equipos de Neonatología y Ginecología-Obstetricia. Según explica Jorge Devia, la colaboración busca responder a necesidades como “el desgaste emocional, la sobrecarga y la importancia de contar con espacios de autocuidado y apoyo mutuo”, identificadas a partir de experiencias previas. 

 

Pero el cansancio también está presente fuera del hospital. Cuidar a un familiar dependiente puede significar postergar el descanso, el trabajo y la vida social. Por ello, la iniciativa incorporó a participantes del Programa Red Local de Apoyos y Cuidados (PRLAC) de la Municipalidad de Valdivia.

 

Alexandra Troncozo, encargada del PRALC, advierte que “muchas personas asumen este rol sin preparación previa y con redes de apoyo limitadas”. Desde su experiencia, valora la generación de espacios para compartir vivencias, recibir orientación y reconocer el cuidado como una responsabilidad colectiva.

 

Aprender a cuidar desde la experiencia

 

Reconocer las emociones, detenerse a respirar o aprender a enfrentar situaciones difíciles son parte de las experiencias del proyecto. Sus talleres combinan herramientas de regulación emocional, mindfulness y comunicación empática, además de contemplar simulaciones clínicas para abordar escenarios de alta exigencia.

 

Carolina López, estudiante de Obstetricia, participó en talleres de respiración, alimentación consciente y regulación emocional. La experiencia le permitió reconocer la importancia del autocuidado en su formación, ya que, según explica, “como futura profesional, quiero ser una persona que pueda brindar una buena atención a los usuarios”.

La iniciativa reúne a estudiantes y académicos de Obstetricia, Medicina, Enfermería, Psicología, Terapia Ocupacional, Kinesiología, Fonoaudiología, Nutrición y Dietética, Química y Farmacia, Tecnología Médica y Bachillerato en Ciencias de la Salud, con el apoyo del Doctorado en Psicología y Salud Mental y la Unidad de Simulación Clínica. Desde sus distintas disciplinas, participan en talleres, actividades comunitarias y elaboración de materiales educativos, vinculando su formación con las necesidades reales de los equipos de salud y las personas cuidadoras. 

 

Un trabajo que trasciende las aulas

 

La experiencia también ha impulsado la investigación. Estudiantes de Obstetricia, junto a académicos de Medicina y Obstetricia, publicaron en la revista indexada Matronería Actual un artículo sobre afrontamiento emocional y prevención del burnout en trabajadores de la salud, basado en 45 estudios.

 

Según Devia, el proyecto ha convocado a más de 500 estudiantes en experiencias formativas y de sensibilización. Entre sus aportes también figura la elaboración de un manual práctico, que reúne estrategias de gestión emocional, autocuidado e intercuidado para profesionales, estudiantes y personas cuidadoras.

 

Más allá de las actividades, el desafío es que estas herramientas permanezcan en la vida cotidiana. “Nuestro sueño es que Cuidarnos para Cuidar deje de ser solo un proyecto y se transforme en una cultura donde nadie tenga que cuidar en soledad”, concluye Devia.