Cuando respirar depende de todos: el costo sistémico de interrumpir tratamientos

Interrumpir un tratamiento respiratorio no es solo una decisión individual ni un evento clínico aislado: es una falla que repercute en todo el sistema de salud. Desde la perspectiva de quienes participamos en la cadena de acceso a medicamentos, vemos con preocupación cómo la discontinuidad terapéutica en patologías como el asma o la EPOC desencadena un efecto dominó que impacta a pacientes, familias, prestadores y al propio sistema público que está altamente tensionado. 

Tal como lo han levantado nuestros profesionales de la salud, cuando un paciente deja su tratamiento, aumentan las probabilidades de descompensaciones, consultas de urgencia y hospitalizaciones evitables. Esto no solo deteriora su calidad de vida, sino que además tensiona la capacidad resolutiva de la red asistencial, desviando recursos que podrían destinarse a prevención y manejo oportuno. 

Según información del Ministerio de Salud de Chile en su Reporte de Invierno 2026, el 24% de las atenciones de urgencia corresponden a causas respiratorias, lo que equivale a que una de cada cuatro consultas de urgencia durante el invierno es de este tipo. Asimismo, el mismo informe indica que las camas críticas de adultos presentan una ocupación del 92,1%, reflejando una alta presión sobre el sistema de salud.

En otras palabras, la falta de adherencia no es un problema menor: es un factor sistémico.

Como farmacia, entendemos que nuestro rol no se limita a la dispensación ya que, somos un punto de contacto frecuente y cercano con las personas, lo que nos posiciona como aliados naturales del sistema de salud público. Por eso, creemos firmemente en un enfoque colaborativo: fortalecer la educación del paciente, mejorar la continuidad en el abastecimiento y facilitar el acceso son tareas compartidas.

Es clave avanzar en mecanismos de coordinación entre el sector público y privado. La capacidad de trabajar juntos y compartir información de manera fluida, por ejemplo, permitiría identificar tempranamente riesgos de abandono de tratamiento y activar medidas preventivas. 

Nuestra postura es clara: la adherencia terapéutica debe ser una prioridad país. No se trata solo de entregar medicamentos, sino de asegurar que estos cumplan su propósito. Para ello, necesitamos un trabajo conjunto, donde cada actor, autoridades, equipos de salud y farmacias, asuman su responsabilidad con una mirada de largo plazo enfocada en las personas.

Cuidar la continuidad de los tratamientos respiratorios es, en definitiva, cuidar la salud del sistema en su conjunto.

Eduardo Poehls, Gerente de Asuntos Legales y Corporativos
Farmacias Ahumada

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