El resultado, obtenido a partir de un programa de transición implementado entre mayo de 2025 y junio de 2026, permitió además liberar 8.958 días cama de alta complejidad y muestra el impacto que puede tener una gestión especializada de estos pacientes en el uso de los recursos hospitalarios.
El primer Barómetro Sociosanitario entrega evidencia sobre el impacto que tiene para la red hospitalaria la permanencia de pacientes que, pese a encontrarse clínicamente estabilizados y con indicación de alta, siguen ocupando camas por razones sociales, familiares o falta de redes de apoyo.
Los resultados muestran que, durante el período analizado, 96 pacientes provenientes de tres hospitales de la red fueron trasladados al Centro de Referencia Sociosanitario (CRS) de Myra Salud, donde continuaron su proceso de recuperación y egreso con seguimiento clínico, rehabilitación y apoyo psicosocial. La estrategia permitió liberar 8.958 días cama de alta complejidad y generar un ahorro estimado de $5.272 millones para la red hospitalaria, equivalente a un promedio de $54,9 millones por paciente.
Esto adquiere especial relevancia al observar la dimensión del fenómeno a nivel nacional. En junio de 2026, la red pública registraba 1.056 pacientes sociosanitarios, es decir, personas que ya cuentan con alta médica, pero permanecen hospitalizadas por tener una escasa o nula red de apoyo.
Según antecedentes dados a conocer por autoridades sanitarias, el costo asociado a esta situación alcanzaría aproximadamente $94.500 millones anuales para la red pública. En este contexto, la gestión de estos pacientes aparece como una oportunidad para mejorar el uso de las camas hospitalarias y generar eficiencias en el sistema.
El Barómetro también muestra resultados clínicos y de continuidad de cuidados: 86 de los 96 pacientes evaluados, equivalentes al 89,6%, alcanzaron el objetivo terapéutico definido al ingresar al programa, mediante retorno al domicilio, traslado a un establecimiento de larga estadía u hogar protegido, regreso a su institución de origen o un proceso de fin de vida y cuidados paliativos.
El 10,4% restante fue retornado oportunamente a hospitales de mayor complejidad cuando su condición clínica así lo requirió, mostrando que una estrategia de transición sociosanitaria también permite mantener una respuesta acorde con la evolución clínica de cada paciente.
“Estos resultados muestran que el problema sociosanitario no es solamente una dificultad de disponibilidad de camas, sino también un desafío de gestión y continuidad de cuidados. Cuando existe una alternativa especializada para abordar al paciente desde lo clínico y lo social, es posible liberar capacidad hospitalaria, utilizar mejor los recursos y, al mismo tiempo, acompañar al paciente hacia un egreso realmente definitivo”, señaló Yanko Herrera, gerente general de Myra Salud.

























