• El ISP autorizó una alternativa que contiene el mismo principio activo de Ozempic. El investigador de la UNAB Felipe Díaz-Toro destaca su potencial para ampliar el acceso, pero advierte que los resultados clínicos deben evaluarse según cada formulación y que el precio será clave para su impacto en salud pública.
La aprobación de Picmagluti por parte del Instituto de Salud Pública (ISP) abre una nueva etapa para el acceso a tratamientos basados en semaglutida en Chile. El medicamento, desarrollado por Dr. Reddy’s Laboratories Chile, se convirtió en la primera semaglutida de síntesis química autorizada en el país y cuenta con registros sanitarios para las presentaciones de 0,25 o 0,5 mg por dosis y de 1 mg.
La llegada de esta alternativa podría aumentar la competencia en el mercado de medicamentos utilizados para tratar la diabetes tipo 2 y, según la formulación y la indicación autorizada, la obesidad, así como también condiciones cardiovasculares.  Sin embargo, su impacto dependerá de factores como el precio final, la disponibilidad en farmacias y la evidencia clínica específica del producto.
Felipe Díaz-Toro, investigador del Instituto de Investigación de Cuidados en Salud de la Facultad de Enfermería de la Universidad Andrés Bello (UNAB), sostiene que “la incorporación de nuevas alternativas representa una oportunidad para mejorar el acceso a tratamientos que han demostrado beneficios importantes en el manejo de enfermedades metabólicas y cardiovasculares”, indica.
¿El precio cambia?
Uno de los aspectos más relevantes de la aprobación es la posibilidad de que una mayor competencia colabore en reducir los costos para los pacientes. Actualmente, el precio de Ozempic varía según la presentación, la farmacia y los descuentos disponibles.
Como referencia, la presentación de Ozempic de 4 mg/3 ml, utilizada para administrar dosis de 1 mg, se ha ofrecido en farmacias chilenas por alrededor de $210.000 a $245.000, aunque algunos valores pueden ser superiores o inferiores según las promociones y condiciones de compra.
Al 21 de octubre de 2026, no se dispone de un precio público confirmado para Picmagluti que permita calcular una diferencia exacta entre ambos medicamentos. Por ello, todavía no es posible afirmar cuánto más barato será ni qué ahorro representará para los pacientes.
“Este punto es fundamental. Si la nueva alternativa llega al mercado con un precio significativamente menor y mantiene los estándares exigidos por la autoridad sanitaria, podría contribuir a disminuir una de las principales barreras para acceder a estos tratamientos.
Evidencia científica
Frente a este escenario de nuevas alternativas, es necesario indicar que la semaglutida pertenece a los agonistas del receptor GLP-1, medicamentos que actúan sobre mecanismos relacionados con la regulación de la glucosa, el apetito y la saciedad. Su uso ha significado un avance en el tratamiento de la diabetes tipo 2 y, en determinadas formulaciones y dosis, de la obesidad.
La investigación de Díaz-Toro sobre este tema incluye el trabajo How would the use of Semaglutide impact the Chilean population An estimated analysis following the SELECT trial approach, publicado en 2026 en la revista científica Diabetes, Obesity and Metabolism. El estudio analiza el posible impacto del uso de semaglutida en la población chilena a partir de la evidencia del ensayo clínico SELECT.
Este último demostró una reducción relativa del 20% en eventos cardiovasculares mayores en personas con sobrepeso u obesidad y enfermedad cardiovascular establecida, pero sin diabetes, tratadas con semaglutida en una dosis semanal de 2,4 mg. No obstante, estos resultados corresponden a una población y una formulación específicas, por lo que no deben extrapolarse automáticamente a todos los productos que contienen el mismo principio activo.
“Es necesario diferenciar la evidencia acumulada sobre la molécula de semaglutida de los antecedentes clínicos específicos de Picmagluti. Aunque ambos contienen el mismo principio activo, las formulaciones, los dispositivos de administración y otros aspectos de calidad deben cumplir con los requisitos regulatorios correspondientes”, advierte el investigador.
Supervisión médica
A pesar de los efectos positivos en los pacientes, la semaglutida tampoco está exenta de efectos adversos. Entre los más frecuentes figuran las náuseas, los vómitos, la diarrea y el estreñimiento. También existen riesgos menos frecuentes, como complicaciones de la vesícula biliar, pancreatitis y problemas renales asociados a la deshidratación.
Además, la suspensión del tratamiento puede favorecer la recuperación de parte del peso perdido, lo que refuerza la importancia de abordar la obesidad como una enfermedad crónica que requiere seguimiento profesional y estrategias sostenibles de alimentación y actividad física.
“La llegada de Picmagluti debe evaluarse desde una perspectiva de salud pública. Chile enfrenta una alta carga de obesidad, diabetes y factores de riesgo cardiovascular, por lo que disponer de nuevas alternativas podría ser positivo si mejora el acceso y garantiza un uso adecuado”, advierte.
La aprobación constituye un avance regulatorio, pero el desafío será comprobar cómo se comporta el nuevo medicamento en el mercado, cuánto costará y qué posibilidades reales ofrecerá a los pacientes. “La competencia podría abrir oportunidades, siempre que se mantengan los estándares de calidad, seguridad y eficacia y que los tratamientos se utilicen bajo indicación y supervisión médica”, concluye Díaz-Toro.

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Equipo Prensa
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