•  El Dr. Maximiliano Maass, dermatólogo del HCSBA, entregó recomendaciones para tratarla y explicó por qué este cuadro puede empeorar con la primavera.

La dermatitis atópica es una enfermedad no contagiosa, crónica e inflamatoria que se produce, principalmente, por razones genéticas y ambientales, sin embargo, con un correcto cuidado y una acción conjunta entre el paciente y el especialista tratante, puede ser una patología compensable.

El Dr. Maximiliano Maass, dermatólogo del Hospital Clínico San Borja Arriarán (HCSBA), señaló que se genera una pérdida de agua a nivel celular a través de la piel, explicando que «eso se traduce en una piel más seca, que puede picar más y tiene predisposición al ingreso aumentado y mayor acción de irritantes externos, produciendo una inflamación».

¿Cuáles son los síntomas de la dermatitis? El especialista explicó que esta enfermedad se caracteriza por presentar prurito o picazón, pero «hay que entender que consiste también en tener una piel seca, que en algunas partes del cuerpo puede ponerse más descamada, más roja e incluso puede herirse, lo que nosotros llamamos eccema», indicó.

En general la distribución del eccema puede variar según la edad de los pacientes: en los bebés puede ser predominantemente en la cara o cuello. A medida que van creciendo puede ocurrir en las caras anteriores, por delante de los codos, por detrás de las rodillas o en el cuello; mientras que en los adultos puede ser más variable.

Esta patología podría verse afectada con los cambios estacionales. El Dr. Maass explicó que «la dermatitis y la primavera no se llevan bien. Vemos que hay más floración, más polinización, y nosotros en Santiago tenemos nuestro famoso plátano oriental. En ciertos pacientes con mayor sensibilidad y propensión a las alergias que tienen dermatitis atópica, esto puede empeorar el cuadro cutáneo. Además es una época donde hay cambios importantes entre frío y calor, generando más sudoración, cambio de capas y ropa. Todo se traduce en una mayor irritación, picazón y descompensación», añadió.

Recomendaciones:

El especialista entregó una serie de sugerencias para abordar este problema. Una de ellas es el evitar rascarse, ya que «termina por destruir lo que nosotros llamamos nuestra barrera cutánea, nuestra piel. Esa destrucción genera más inflamación que conlleva más picazón y entramos en un círculo vicioso. Todo este proceso inflamatorio y de destrucción predispone la entrada de bacterias, produciendo riesgo de infección».

Asimismo, recomendó el uso de jabón tipo syndet, es decir, sin «glicerina, ni alcohol, ni fragancias, que permita que la piel ya no se irrite de forma excesiva», indicó. De igual manera, es importante mantener la humectación con crema de día y de noche, debido a que «es lo que va a regenerar nuestra barrera cutánea y mantenerla sin que se fisure o dañe», explicó. Como complemento se debe evitar el uso de polar y de cualquier material con poliéster y tratar de usar más algodón y telas naturales, ya que podría ayudar a disminuir la irritación.

¿Cuándo acudir a un dermatólogo/a? Si las lesiones de la dermatitis atópica no dejan dormir, si están empeorando o se están extendiendo, es necesario consultar en un Cesfam y desde ahí ser derivado con los dermatólogos del hospital. «Si es que este cuadro se acompaña de fiebre, de pus a través de alguna de las lesiones o demasiado dolor en forma desproporcionada, es importante considerar los servicios de urgencia», añadió el Dr. Maass.