El Instituto de Salud Pública (ISP) autorizó el primer estudio clínico en Chile que probará la psilocibina como tratamiento para la depresión resistente. El proyecto, presentado por la Universidad Adolfo Ibáñez, recibió la aprobación a principios de octubre de 2026.
Se trata de un estudio de fase 2 en el que participarán cerca de 68 personas de entre 18 y 65 años con depresión resistente al tratamiento, que no han mejorado con al menos dos antidepresivos distintos, aun tomándolos en la dosis y por el tiempo adecuados. Los participantes serán asignados al azar a dos grupos: uno recibirá psilocibina y el otro, un placebo activo (niacina, una forma de vitamina B3). Ni los pacientes ni los investigadores sabrán quién recibe qué, lo que se conoce como “doble ciego”. El estudio se realizará en la Clínica San Carlos de Apoquindo de la Red UC Christus y estará a cargo del psiquiatra Rodrigo Figueroa Cabello, investigador principal.
La psilocibina es un compuesto natural presente en numerosas especies de hongos del género Psilocybe. Está clasificada como sustancia controlada en el Reino Unido, Australia, Canadá, Estados Unidos y Chile, entre otros países. Esto significa que su producción, venta, importación, exportación, almacenamiento y uso están vigilados por el Estado, porque puede generar dependencia o abuso, o porque podría usarse para fabricar drogas ilegales. En Chile, estas sustancias son fiscalizadas por el ISP a través de la Agencia Nacional de Medicamentos (ANAMED).
Lo novedoso de la psilocibina es que actúa de una forma distinta a los antidepresivos tradicionales. Es un psicodélico clásico que actúa principalmente sobre la serotonina, un mensajero químico del cerebro relacionado con el ánimo. En concreto, activa un receptor llamado 5-HT₂A, que explica sus efectos sobre la percepción, el pensamiento, las emociones y las experiencias de tipo místico.
El estudio busca conocer la seguridad y la eficacia de la terapia asistida con psilocibina en personas con depresión resistente, y entender cómo actúa en el cerebro. También evaluará su seguridad específicamente en la población chilena. Los participantes recibirán una dosis única de 25 mg en cápsula, siempre acompañados por terapeutas capacitados. La psilocibina que se usará fue fabricada en laboratorio por una empresa del Reino Unido que cumple con estándares internacionales de calidad (Buenas Prácticas de Manufactura). Contar con psilocibina pura, en dosis exactas y sin contaminantes es lo que permite usarla de forma segura en un ensayo clínico. Con esto, Chile se suma a la investigación internacional sobre nuevos tratamientos en salud mental.
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