Ante la pérdida repentina del habla, la fuerza o la visión, la indicación es acudir de inmediato a un servicio de urgencia, incluso si los síntomas mejoran. Reconocer estas señales a tiempo permite reducir el riesgo de muerte y de secuelas permanentes.
Octubre de 2026.- En Chile, una persona sufre un ataque cerebrovascular (ACV) cada 15 minutos, lo que suma cerca de 40 mil casos al año, según el Ministerio de Salud, y es una de las principales causas de muerte y de discapacidad en adultos del país. Este 29 de octubre se conmemora el Día Mundial del ACV, una fecha que pone el foco en la prevención de estos eventos y en el tiempo de reacción ante los primeros síntomas.
¿Cuáles son las señales de alerta de un ACV?
El Dr. Felipe Condeza, neurólogo de Clínica Biobío, explica que todas las señales aparecen de manera repentina. Se trata de problemas para hablar o comprender, asimetría en la cara, que puede notarse cuando se cae la saliva o la comida, por un lado, y pérdida de fuerza en un brazo o una pierna, habitualmente en un lado del cuerpo. “Algunos pacientes incluso tienen dificultades para leer el teléfono, interpretar mensajes de texto o escribir en aplicaciones como WhatsApp”, detalla.
El Dr. Ney Tello, jefe médico de Help Rescate, aclara que los signos se pueden identificar con la regla FAST (rápido en inglés). “Hay que fijarse si al sonreír se le cae un lado del rostro (Face: rostro), pedirle que levante ambos brazos y observar si uno cae (Arms: brazos) y escuchar si su habla es confusa (Speech: habla). El tiempo es clave (Time: tiempo), por eso, al notar alguna de estas señales, se recomienda acudir de inmediato a un servicio de urgencia”, indica.
¿Qué no se debe hacer ante los síntomas de un ACV?
El Dr. Pablo Reyes, coordinador de Neurología de Clínica Santa María, advierte que no hay que esperar a que los síntomas pasen solos. “Si los síntomas se presentan y luego mejoran, de todas maneras, hay que consultar en un servicio de urgencia porque algunas veces esas mejoras son transitorias y la persona puede volver a empeorar”, señala.
Tampoco se deben administrar medicamentos en casa, ya que sin exámenes no es posible saber si el ACV se produjo por una arteria tapada o por un sangrado y, “si se trata de una hemorragia, un medicamento podría perjudicar a la persona”, explica.
¿Qué pasa cuando el paciente llega a urgencia?
Ante la sospecha de un ACV, los servicios de urgencia activan el “código ACV”, un protocolo que coordina a los distintos equipos para tratar al paciente lo antes posible. El Dr. Prudencio Lozano, neurólogo de Clínica Dávila, advierte que la rapidez del equipo médico es determinante. “Por cada minuto que pasa se pierden dos millones de neuronas. Existe una relación directa entre la rapidez y la precisión con que se actúa en la urgencia y los resultados que el paciente puede alcanzar a largo plazo”, señala.
¿Hasta cuántas horas se puede tratar un ACV?
El Dr. Rodrigo Riveros, neurorradiólogo intervencionista de Clínica Ciudad del Mar, explica que el primer paso es hacer un escáner cerebral, que permite saber si el ACV es isquémico, por una arteria obstruida, o hemorrágico, por la ruptura de un vaso. En los casos isquémicos se puede administrar un medicamento endovenoso que disuelve el coágulo, conocido como trombólisis, dentro de las primeras 4,5 horas. Cuando la arteria afectada es de gran tamaño, el coágulo se retira mediante una trombectomía mecánica, que en pacientes seleccionados puede realizarse hasta 24 horas después de iniciados los síntomas. “En los casos en que se tapa una arteria grande, realizar el procedimiento a tiempo puede marcar la diferencia entre recuperar la independencia y quedar con una discapacidad severa”, afirma el especialista.
¿Cuándo comienza la rehabilitación?
La Dra. Francisca González, fisiatra de Clínica Dávila Vespucio, explica que la rehabilitación empieza apenas la persona está estable médicamente, muchas veces en los primeros días. “En los primeros meses el cerebro está preparado para reorganizarse y aprender de nuevo. Si aprovechamos esa ventana, las ganancias son mayores y evitamos complicaciones como la rigidez o el dolor”, señala. Agrega que la recuperación depende de cada persona y de la gravedad de la lesión, pero la mayoría mejora, sobre todo al inicio, y se pueden seguir logrando avances por meses e incluso años con trabajo constante.
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