La Sociedad Chilena de Pediatría (SOCHIPE) advierte que la decisión elimina un compromiso explícito de gestión que, desde 2015, buscaba fortalecer la lactancia materna exclusiva hasta el sexto mes de vida. La organización solicita al Ministerio de Salud transparentar los fundamentos de la medida y garantizar la continuidad de su priorización.

El comité de Lactancia Materna de la Sociedad Chilena de Pediatría (SOCHIPE) manifestó su preocupación por la exclusión de la lactancia materna de las metas sanitarias de la atención primaria para 2027, una decisión que, advierte, podría debilitar su priorización en los equipos de salud y en las políticas públicas.

La meta fue incorporada en 2015 y contemplaba, para 2026, alcanzar al menos un 60% de lactancia materna exclusiva al sexto mes de vida, junto con una evaluación anual y compromisos para reducir las brechas territoriales. 

Sin embargo, la Resolución Exenta N.º 732, que establece las metas para 2027, ya no incluye este objetivo ni explicita los fundamentos técnicos de la decisión o un mecanismo equivalente para resguardar su continuidad.

Desde el comité subrayan que la recomendación de amamantar debe ir acompañada de condiciones concretas que permitan a las mujeres y sus familias sostener este proceso. Esto implica contar con equipos de salud capacitados, acceso oportuno a la atención y redes de acompañamiento que ayuden a enfrentar las dificultades que pueden surgir durante la lactancia.

“Tras más de una década desde su incorporación, una decisión de esta relevancia requiere fundamentos transparentes y garantías concretas de continuidad”, plantea María Virginia Valdés, pediatra neonatóloga y miembro del Comité de Lactancia Materna de la Sociedad Chilena de Pediatría.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) y UNICEF recomiendan la lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida y su continuidad, junto con alimentación complementaria, hasta los dos años o más. Ambas organizaciones destacan la importancia de las políticas de protección, consejería y apoyo efectivo a las familias para hacer posible esta recomendación.

Si bien la exclusión de la meta sanitaria no implica necesariamente la eliminación de las prestaciones o de los registros asociados a la lactancia, sí suprime un compromiso explícito dentro de este instrumento de gestión. Para la sociedad científica, esto genera preocupación en un escenario en que los equipos de atención primaria deben responder a múltiples necesidades con recursos limitados.

Valdés explica que, por ello, la organización solicita al Ministerio de Salud explicar las razones técnicas que motivaron esta decisión, reconsiderar la exclusión de la meta y abrir un diálogo con los equipos de salud, la academia y la sociedad civil.