Lavar la zona afectada, aplicar frío local y acudir cuanto antes a un servicio de urgencia son algunas de las recomendaciones ante una posible mordedura.

Los recientes casos de mordeduras de araña de rincón registrados en la Región de Coquimbo, que dejaron a una persona fallecida y otra en estado grave, vuelven a encender las alertas respecto a la importancia de saber cómo actuar oportunamente ante una posible mordedura.

Aunque no todas las mordeduras evolucionan a cuadros graves, el veneno puede causar lesiones en la piel y, en algunos casos, afectar órganos internos. La gravedad no siempre se refleja en los síntomas cutáneos iniciales.

La urgencióloga Erika Buñay, directora de Medicina de Urgencia de la Universidad Autónoma de Chile, explica que el riesgo de complicaciones depende de factores como la cantidad de veneno inoculado, la zona afectada y las características del paciente. “Las mordeduras en áreas como la cara, el cuello y el torso pueden facilitar el paso de las toxinas al torrente sanguíneo. Asimismo, los niños pequeños, los adultos mayores y las personas con enfermedades preexistentes pueden ser más vulnerables a sus efectos, especialmente al daño renal y a la destrucción de glóbulos rojos”, detalla.

Qué hacer inmediatamente después de una mordedura

En caso de sospecha de mordedura, la primera medida es lavar la zona afectada con abundante agua y jabón. También se recomienda aplicar frío local con una compresa o hielo envuelto en un paño, nunca directamente sobre la piel, durante un máximo de 15 minutos por hora “para ayudar a reducir el dolor, la inflamación y retardar la acción del veneno”, añade la urgencióloga. Además, se recomienda mantener la zona en reposo y, si la mordedura afecta una extremidad, elevarla cuando sea posible.

Estas medidas son solo primeros auxilios y no reemplazan la evaluación médica. “Es importante no confiarse si la molestia inicial parece leve. La evolución varía entre personas y la apariencia de la lesión no siempre permite anticipar la gravedad”, advierte.

Además de las medidas iniciales, se debe evitar cortar o succionar la herida, aplicar torniquetes o utilizar alcohol, cremas y remedios caseros, ya que estas prácticas pueden agravar la lesión.

Además, se recomienda guardar la araña en un recipiente cerrado para facilitar su identificación, solo en caso de que sea seguro hacerlo. Si está viva, se puede guardar con un algodón húmedo; si está muerta, en un recipiente seco. No se debe aplastar para facilitar su identificación y, en ningún caso, su captura debe retrasar el traslado al centro asistencial.

Cómo reconocer una posible mordedura

Identificar no siempre es sencillo, ya que la lesión inicial puede confundirse con una picadura de insecto u otra alteración de la piel. En algunos casos se siente un pinchazo brusco o dolor agudo, mientras que en otros el contacto puede pasar inadvertido.

Durante las primeras horas pueden aparecer enrojecimiento, inflamación y dolor. Posteriormente, la zona central puede adquirir una tonalidad violácea, azulada o negruzca, debido al daño de los tejidos. Esta evolución puede producirse entre las 12 y 48 horas posteriores.

“Un cambio de color o un aumento del dolor deben motivar una evaluación, pero no hay que esperar a que aparezcan estas señales para acudir a urgencias”, enfatiza Buñay.

En los casos más graves, el veneno puede provocar una reacción sistémica que afecta, entre otros órganos, a los riñones y provocar síntomas como fiebre, escalofríos, náuseas, vómitos, decaimiento intenso, dolores musculares, orina rojiza o muy oscura y coloración amarillenta de la piel o los ojos.

Cómo prevenir las mordeduras

La araña de rincón suele refugiarse en lugares secos y oscuros, detrás de muebles, cuadros y dentro de clósets. Para reducir el riesgo, la doctora Buñay recomienda mantener la casa limpia y ordenada, aspirar periódicamente los rincones y evitar acumular cajas, cartones y ropa.

También aconseja sacudir la ropa y los zapatos antes de usarlos, revisar la ropa de cama antes de acostarse, evitar colgar prendas o toallas directamente en los muros y mantener las camas separadas al menos 10 centímetros de las paredes. Al mover objetos almacenados durante mucho tiempo o realizar limpiezas profundas, es recomendable utilizar guantes y calzado cerrado.

Finalmente, el llamado es a no minimizar una posible mordedura ni intentar tratarla en casa. “Lavar la zona, aplicar frío local como medida inicial y acudir oportunamente a un servicio de urgencia permite que los equipos médicos evalúen al paciente y actúen a tiempo frente a eventuales complicaciones”, finaliza la académica de la U. Autónoma.