Una investigación preliminar volvió a poner atención sobre las bebidas energéticas y otros estimulantes con cafeína. El análisis de más de 28 mil reportes de posibles eventos adversos enviados a una base de datos de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por su sigla en inglés) detectó una mayor presencia de estas sustancias en informes relacionados con eventos cardiovasculares graves, especialmente entre adultos jóvenes.

Cerca del 45% de los casos que vinculaban cafeína o estimulantes con problemas cardiovasculares correspondía a personas de entre 18 y 34 años. Los autores advierten, sin embargo, que los resultados muestran una asociación y no permiten establecer que estas sustancias hayan causado directamente los episodios reportados.

La Dra. Claudia Rodríguez, jefa del Departamento de Salud Pública y Epidemiología de la Universidad de los Andes (Uandes), pone el foco en la dimensión sanitaria que abren estos antecedentes. “Este estudio abre una discusión para la salud pública respecto a si estamos dimensionando los riesgos asociados al consumo de bebidas energéticas en población joven”.

El desafío de conocer cómo se están consumiendo

Rodríguez pone especial atención en las circunstancias en que los jóvenes recurren a estas bebidas. “Lo más preocupante es la normalización del consumo, sobre todo en contexto de mayor exigencia académica o laboral. Acá se devela que se está normalizando el uso de estimulantes ante alta carga o estrés cotidiano”, señala.

A partir de ello, la académica de la Uandes plantea que Chile necesita identificar con mayor precisión cuándo comienza la ingesta, con qué frecuencia se mantiene y si se combina con otras bebidas o fármacos. También propone desarrollar campañas dirigidas a los grupos de riesgo a partir de un mejor conocimiento de estos patrones.

Finalmente, la experta indica que, ante la situación, en el país se debería aumentar la fiscalización, evaluar si el etiquetado y la normativa actuales son suficientes y definir con mayor claridad cómo se clasifican estos productos, considerando si corresponde tratarlos como bebidas o como estimulantes.