Recientemente, el Ministerio de Salud alertó que las intoxicaciones por paracetamol en Chile han aumentado hasta un 500%, fenómeno que preocupa por su impacto en niños y adolescentes y que se asocia tanto al uso indiscriminado de este medicamento como a la proliferación de desafíos virales en redes sociales que promueven su consumo en exceso.
Según explicó el doctor Marcos Magasich, intensivista pediátrico de Clínica MEDS, “el paracetamol es un medicamento excelente y muy seguro cuando se usa en las dosis correctas, pero en exceso es extremadamente peligroso. Una sobredosis en niños y adolescentes no solo causa un malestar pasajero, puede provocar un daño silencioso que puede poner en riesgo la vida”.
El especialista agregó que “lo más engañoso es que al principio un niño puede parecer estar bien. Esto retrasa, muchas veces, la búsqueda de ayuda. La intoxicación por paracetamol es una de las causas más críticas de insuficiencia hepática aguda en pediatría y adolescencia. El riesgo es elevado debido a que el margen terapéutico puede verse superado rápidamente”.
En ese sentido, indicó que “lo complejo es que inicialmente el paciente puede estar en una fase subclínica, pero a nivel celular ya se está desencadenando una cascada de necrosis que, de no ser interceptada, es potencialmente fatal. La complicación más temida es la falla hepática fulminante, que se caracteriza por una encefalopatía hepática y una coagulopatía severa”.
Respecto a los síntomas de una intoxicación por paracetamol, afirmó que “inicialmente pueden aparecer náuseas, palidez y sudoración fría. No obstante, señales como el dolor en el hipocondrio derecho, que es la zona alta hacia la derecha del estómago, o la aparición de ictericia, que son el ojo o la piel amarillos, indican un daño avanzado”.
Por eso, enfatizó que “si uno sospecha una ingesta excesiva, no esperen a que aparezcan síntomas. Hay que acudir a la urgencia lo más rápido que se pueda para realizar una medición de paracetamol en plasma cuantitativo, e iniciar el tratamiento cuando corresponda”.
En cuanto a los daños que puede provocar este fármaco en exceso, detalló que “al superar la dosis máxima, las vías normales se saturan y el hígado empieza a producir un metabolito altamente reactivo llamado NAPQI”. Agregó que “esta molécula actúa como un agente oxidante que quema y destruye las células hepáticas de forma masiva”.
Respecto a los tiempos de evolución, señaló que “el daño no es inmediato, lo que genera una falsa sensación de seguridad. Durante las primeras 24 horas, los síntomas pueden ser mínimos. Sin embargo, el daño hepático severo alcanza su peak entre las 72 y las 96 horas después de la ingesta”.
El especialista de Clínica MEDS enfatizó la importancia de actuar a tiempo: “tenemos una ventana crítica, ya que existe un antídoto que es la N-acetilcisteína (NAC). Si se empieza a administrar entre las primeras 8 a 10 horas, la posibilidad de recuperación completa existe. Pero si este tiempo pasa, la capacidad médica para frenar la destrucción del hígado cae drásticamente”.
Finalmente, también alertó sobre conductas de riesgo en redes sociales: “este tipo de tendencias que se han dado y que muchas veces llevan a niños o adolescentes a conductas riesgosas, es responsabilidad de nosotros como padres frenarlas lo antes que se puedan”.
“Este tipo de acciones, como la que algunos meses se dio con la ingesta de imanes, también a modo de trending o de challenge de redes sociales, tienen que frenarse de lleno porque lo único que hacen es afectar la salud y probablemente llevar a los servicios de urgencias, con situaciones para las que no están preparados y que pueden tener consecuencias muy poco deseables”, concluyó el doctor Magasich.




















