• En el marco del 28° Curso Regional Panamericano de Oftalmología, la ex subsecretaria de Salud, Paula Daza, junto a líderes de la Sociedad Chilena de Oftalmología y especialistas de hospitales públicos, hicieron un llamado a incorporar innovación tecnológica para evitar la ceguera prevenible.

SANTIAGO, abril de 2026.– Actualmente, se estima que el 90% de las patologías visuales pueden prevenirse o tratarse si se detectan a tiempo. Sin embargo, las listas de espera en Chile se han transformado en una de las principales causas de pérdida de visión irreversible en adultos, evidenciando una brecha crítica que requiere soluciones urgentes basadas en gestión y tecnología.

Durante el 28° Curso Regional Panamericano de Oftalmología, la Dra. Paula Daza, directora del Centro de Políticas Públicas en Salud (CIPS-UDD) y ex subsecretaria de Salud Pública, encabezó un análisis profundo sobre cómo enfrentar este desafío. “Tenemos la infraestructura, los profesionales y el conocimiento. Lo que necesitamos es la voluntad para avanzar e incorporar metodologías y tecnologías que permitan llegar oportunamente al tratamiento”, señaló Daza.

La especialista advirtió que el costo de «llegar tarde» trasciende lo clínico: “La pérdida de visión afecta la salud mental, la autonomía y la capacidad laboral. El impacto económico y social para el país es incalculable cuando no somos capaces de priorizar la salud visual en la agenda pública”.

Desde la perspectiva gremial, el Dr. Gonzalo Varas, presidente de la Sociedad Chilena de Oftalmología (SOCHIOF), destacó que las enfermedades crónicas no transmisibles —como la retinopatía diabética— ya lideran las causas de déficit visual severo en Chile. Varas enfatizó la necesidad de coordinar esfuerzos para que el sistema de salud responda con la agilidad que estas patologías demandan.

La experiencia en regiones: El caso del Hospital Las Higueras

La realidad en los hospitales públicos refuerza la urgencia del llamado. El Dr. Alfredo Rojas, retinólogo del servicio de Oftalmología del Hospital Las Higueras, advirtió que el retraso en el inicio de terapias genera daños irreversibles. “Los pacientes que inician su tratamiento tardíamente presentan peores resultados y, en muchos casos, dejan de responder a cualquier terapia”, explicó.

En el mismo establecimiento, el tecnólogo médico Marco González detalló la magnitud del problema: durante 2025, pacientes con patologías de retina esperaron hasta 20 meses para acceder a su primera intervención. Ante esto, González destacó que la solución no es solo inyectar recursos, sino optimizar la gestión mediante la tecnología.

 

IA y terapias de larga duración: La fórmula de la eficiencia

La nota de consenso entre los expertos fue la incorporación de Inteligencia Artificial (IA) y terapias farmacológicas de nueva generación como pilares para reducir las listas de espera. Por un lado, el uso de IA permite procesar grandes volúmenes de datos clínicos para realizar un triaje inteligente, priorizando automáticamente a los pacientes con mayor riesgo de pérdida visual. Por otro, las nuevas terapias, que ofrecen una mayor durabilidad y requieren menos asistencia de los pacientes, permiten liberar «sillones» y horas médicas, aumentando la capacidad de atención sin necesidad de ampliar la infraestructura física.

“La tecnología nos permite ordenar la demanda y detectar precozmente. Si logramos combinar una gestión eficiente con tratamientos que reduzcan la carga asistencial, estaremos dando una respuesta real y digna a los miles de chilenos que hoy esperan por ver mejor”, concluyó la Dra. Daza.

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Equipo Prensa
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