Santiago, 26 de mayo de 2026.- Si hace unos años la cirugía laparoscópica representó una revolución, hoy el foco está puesto en la cirugía robótica. La evolución de la cirugía mínimamente invasiva está impulsando la adopción de sistemas quirúrgicos robóticos, ofreciendo beneficios como menos dolor, cicatrices más pequeñas y estancias hospitalarias más breves por una recuperación más rápida. Se trata del próximo estándar en la medicina para optimizar la gestión hospitalaria y la calidad de vida de los pacientes.

“Hay un gran interés por implementar este tipo de soluciones tecnológicas. Conocemos de cerca la realidad de diversas instituciones médicas del país, donde hay liderazgos cada vez más sólidos que están apostando por proyectos de cirugía robótica. Esto, en parte, se ha logrado gracias a los resultados de diversos estudios sobre los avances y beneficios significativos de esta técnica en la calidad de vida de los pacientes”, explica Macarena Torres, líder de la unidad de cirugía robótica en Surmedical.

En Latinoamérica, el mercado de robots quirúrgicos está impulsado principalmente en países como Brasil, México y Argentina, donde los hospitales están invirtiendo para mejorar sus resultados quirúrgicos. La creciente prevalencia de enfermedades crónicas como el cáncer, donde la precisión robótica es vital, está aumentando la demanda de cirugías mínimamente invasivas.

En Chile, el contexto se presenta desafiante. Sumado al decreto del gobierno de Alerta Sanitaria Oncológica nacional, que exige respuestas rápidas y efectivas para los pacientes, el sistema de salud enfrenta extensas listas de espera y reducciones presupuestarias en un 3%. En este escenario, la cirugía robótica se posiciona como un complemento para, por ejemplo, reducir la ocupación de días/camas, el uso de fármacos y complicaciones post operatorias, liberando recursos críticos.

“Además de eficientar costos, la convicción también se centra en democratizar esta técnica quirúrgica y acercarla a cada región del país, eliminando las barreras de acceso basadas en los recursos económicos o la ubicación geográfica de las personas. Así, la apuesta es que en cinco años más, cada región disponga de un programa o proyecto en vía de implementación”, agrega Torres.

Los pacientes están cada vez más informados y valoran que sus cirujanos cuenten con la precisión, la estabilidad y la menor fatiga que ofrecen los sistemas robóticos, especialmente en procedimientos de alta complejidad. En ese sentido, existe una alta expectativa, ya que las personas en Chile están consultando al respecto.

 

Desafíos: presupuestos y capacitaciones

Implementar un proyecto de cirugía robótica implica la adaptación de espacios y capacitación especializada de personas para la creación de un área quirúrgica nueva. Por otro lado, conseguir los recursos para la adquisición de la plataforma es desafiante. Sin embargo, con la entrada de nuevos oferentes al país y la diversificación de distribuidores, los valores del mercado se están regulando.

“En el sistema público, influyen principalmente dos maneras para costear este tipo de procedimientos. Uno es el sistema ponderación del GRD (Grupo Relacionado por el Diagnóstico) y el otro es un incentivo al uso de tecnologías que se llama “ajuste tecnológico”. En ese sentido, el gran desafío radica en obtener la inversión inicial para el bien capital (el robot) a través de proyectos presentados al Ministerio de Salud o a los gobiernos regionales (Gore). Con la llegada de nuevas plataformas se han logrado dos cosas: regular inmediatamente los precios del mercado y robustecer la oferta con nuevas tecnologías”, menciona Torres.

En relación a las capacitaciones, no solo hablamos del equipo médico, sino que de todo el personal clínico y administrativo que interactúa con el sistema. En un proyecto de esta índole, el conocimiento y la estandarización de procesos es fundamental para cada área que forma parte de la institución médica, desde esterilización hasta la programación de pabellones.

“Si bien implementamos tecnología, es fundamental el componente humano y social. Nos preocupamos que las personas que utilizan esta plataforma generen un sentido de pertenencia y un nivel alto de compromiso respecto al impacto positivo que tiene su rol para la seguridad y calidad de vida del paciente”, recalca Torres.

Es por esto que los programas de capacitación conformados por jornadas de simulación y pasos prácticos están ayudando a estandarizar no solo los entrenamientos a médicos, sino que a todo el ecosistema necesario para la implementación de un programa robótico. “En este contexto la llegada de plataformas robóticas ha generado un impulso y un gran interés, incrementando la formación de cirujanos robóticos. En esto, las simulaciones cumplen un rol esencial en las nuevas generaciones de médicos, las cuales están interesadas en seguir especializándose para ser parte de la revolución robótica”, precisa la especialista.

 

Chile: planes a futuro de la técnica robótica + IA

Producto de las listas de espera, la ocupación de camas críticas y el alza de la mortalidad ocasionada por cáncer, la cirugía robótica en Chile vive una nueva etapa y un nivel de madurez tecnológica y profesional mayor: cuenta con 19 centros que utilizan esta tecnología, concentrados principalmente en la capital y en centros privados.

“Proyectamos que este número se incremente en, al menos, un 20% este año. En ese sentido, la técnica quirúrgica seguirá penetrando en hospitales públicos, particularmente en regiones. Pero no se quedará allí, los planes a futuro incluyen su incorporación en las mallas curriculares de universidades para médicos y enfermeras”, comenta Torres.

Asimismo, la especialista asegura que el rol de la inteligencia artificial (IA) será un complemento fundamental. “Por ejemplo, en la actualidad, la IA de la plataforma Toumai permite despejar  digitalmente el humo generado por la coagulación de tejidos, entregando una imagen nítida del campo quirúrgico, sin perder segundos vitales de cirugía. Además, otra función asociada a la IA es el destaque de vasos sanguíneos en planos donde el tejido adiposo (grasa) no permite distinguir una estructura de otra. Lo que genera una mayor seguridad y precisión para la conservación de anatomía crítica”, concluye.

Aun cuando existen desafíos significativos, el potencial de la cirugía robótica para optimizar recursos, reducir listas de espera y elevar la calidad de vida de los pacientes es innegable. Con la mayor disponibilidad de nuevas plataformas, la reducción de costos de los equipos y una creciente convicción por descentralizar el acceso, esta técnica mínimamente invasiva se convertirá en el estándar de alta complejidad en todo el país.

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Equipo Prensa
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