La iniciativa de Vinculación con el Medio ActivaMente, reúne a organizaciones locales, estudiantes y académicos de la Universidad San Sebastián para entregar apoyo físico, cognitivo y emocional a integrantes de la Agrupación Amigos por el Parkinson, de Chiguayante, para fortalecer su autonomía, funcionalidad y participación social.
Para muchas personas con Parkinson, mantenerse activas no depende solo de seguir una indicación médica. También influye contar con apoyo familiar, recibir orientación oportuna y tener espacios donde ejercitar el cuerpo, la memoria, la comunicación y los vínculos cotidianos.
En Chiguayante, esa necesidad ha sido vista de cerca por la Agrupación Amigos por el Parkinson. Su representante, Álvaro Guzmán, advierte que todavía falta una mayor comprensión sobre la enfermedad y sobre la importancia de abordarla desde distintas áreas. “Se cree que es una enfermedad prevalente en adultos mayores y no se encuentra cubierta con un tratamiento multidisciplinario, lo que es un error, ya que el Parkinson puede manifestarse a cualquier edad”, plantea.
Desde ese diagnóstico compartido nació ActivaMente: fortaleciendo la funcionalidad y participación social en personas con Parkinson, un Proyecto Colaborativo de Vinculación con el Medio (VcM) desarrollado por la Universidad San Sebastián (USS) en Concepción junto a la Agrupación Amigos por el Parkinson de Chiguayante, la Casa de la Discapacidad de la comuna y la Universidad de Las Américas.
La iniciativa forma parte del Programa Territorial Hito Más Nutrición Más Vida, de VcM, y busca acercar evaluaciones, talleres e intervenciones interdisciplinarias a personas con Parkinson, fortaleciendo su funcionalidad, autonomía y participación social.
Apoyo integral
Nicole Careaga, académica de la Facultad de Ciencias de la Rehabilitación y Calidad de Vida y líder del proyecto, explica que la iniciativa da continuidad a lo realizado el año pasado. Esta se construyó a partir del diálogo con la propia comunidad.
“En ese proceso aparecieron necesidades que iban más allá de la rehabilitación física. Identificamos brechas importantes en el acceso a intervenciones integrales, continuas y territorialmente pertinentes. Las personas manifestaban también la necesidad de apoyo en aspectos cognitivos, emocionales y sociales, que muchas veces quedan fuera de la atención tradicional”, señala.
En la práctica, ActivaMente reúne a estudiantes y académicos de distintas áreas de la salud, quienes participan en evaluaciones, talleres e intervenciones orientadas a fortalecer el equilibrio, la comunicación, el manejo emocional, el autocuidado, la funcionalidad y el uso adecuado de medicamentos. La propuesta combina apoyo físico, cognitivo y ocupacional, con una mirada que conecta la rehabilitación con dimensiones concretas de la vida diaria.
Aprender con la comunidad
Uno de los elementos centrales del proyecto es que las intervenciones se realizan en la propia comuna, lo que facilita la participación de personas mayores y fortalece el vínculo entre la Universidad y las organizaciones locales. Para Careaga, esa cercanía permite que el acompañamiento tenga mayor sentido para quienes participan. “Recibir atención en su propia comuna favorece la adherencia, disminuye barreras de acceso y fortalece el vínculo con el equipo de salud”, afirma.
La académica agrega que el Parkinson debe comprenderse desde una mirada amplia, porque sus efectos atraviesan distintas dimensiones de la vida. “Es una enfermedad compleja que no solo afecta el movimiento, sino también funciones cognitivas, emocionales y la capacidad de participación en la vida diaria”, sostiene. Por eso, el proyecto incorpora distintas disciplinas y busca entregar herramientas que ayuden a las personas a desenvolverse con mayor autonomía en su entorno cotidiano.
Aprendizaje en el territorio
Para los estudiantes, la experiencia también representa una forma de aprendizaje directo, en contacto con personas reales y con necesidades concretas. Andrés Silva, estudiante de Kinesiología USS, cuenta que integrarse al proyecto le ha permitido mirar la rehabilitación desde una perspectiva más completa. “Ha sido una experiencia muy satisfactoria. El ambiente que se genera con los pacientes y el trabajo complementario entre distintas disciplinas es muy motivador y enriquecedor”, comenta.
Desde su rol, valora especialmente la posibilidad de aplicar herramientas propias de la Kinesiología en un contexto comunitario. “La utilización de herramientas de evaluación y la oportunidad de dirigir alguna sesión de entrenamiento me ha ayudado a tener más confianza y reafirmar los conocimientos que he adquirido teóricamente”, sostiene. A eso suma el aprendizaje humano que surge del contacto con los integrantes de la agrupación, sus historias y sus familias.
Con actividades programadas durante 2026, ActivaMente busca aportar al bienestar de personas con Parkinson y sus redes cercanas, fortaleciendo al mismo tiempo la formación de futuros profesionales de la salud. Para Andrés, esa dimensión comunitaria es una de las experiencias más significativas del proyecto. “Me siento realizado. La retroalimentación que se ha tenido junto a la comunidad ha sido muy positiva y me alegra poder aportar con un granito de arena”, concluye.






















