Una investigación de Universidad de Las Américas (UDLA) concluyó que el 87% de los estudiantes universitarios presenta niveles altos o muy altos de agotamiento emocional, siendo significativamente mayor en las mujeres (90,5% versus 77,4% de hombres), así como también en los más jóvenes entre 18 y 29 años, solteros, sin hijos y en programas diurnos.
Este tipo de cansancio se manifiesta como fatiga crónica, pérdida de motivación y agotamiento cognitivo, comprometiendo el aprendizaje, rendimiento y la salud mental. Estos factores tienen una alta prevalencia en la educación superior en todo el mundo y están vinculados a la sobrecarga académica, el aislamiento social y condiciones inciertas de aprendizaje.
El estudio UDLA se basó en antecedentes recopilados en el periodo previo a la vacunación contra el Covid-19, entre agosto y noviembre de 2020, y se desarrolló durante varios años. La muestra consideró a 1.301 matriculados en instituciones de educación superior en Chile, quienes respondieron un cuestionario digital con variables sociodemográficas, información contextual y la Escala de Cansancio Emocional (ECE). Su edad promedio fue 26,8 años, siendo el grupo más numeroso el de 21 a 29 años (49,3%), seguido del segmento de 18 a 20 años (26%).
Los objetivos fueron establecer la incidencia y gravedad del agotamiento emocional en el grupo detallado durante la pandemia, desagregadas por sexo; y desarrollar y aplicar un marco interpretativo para la Escala de Cansancio Emocional (ECE), organizando las puntuaciones en dominios cognitivos, afectivos y socio interaccionales. El trabajo fue liderado por María Mercedes Yeomans, investigadora de la Facultad de Salud y Ciencias Sociales de Universidad de Las Américas, contando con la colaboración de los académicos Jonathan Martínez, de la Facultad de Educación y Humanidades de Universidad Andrés Bello; Alicia Silva, de la Auburn University; y Ginés Navarro-Carrillo, del Departamento de Psicología Social, Facultad de Psicología de la Universidad de Granada, España.
La investigación “Diferencias de género en el agotamiento emocional entre estudiantes de educación superior durante el período previo a la vacunación por COVID-19: evidencia de Chile y el marco interpretativo de la ECE (ECE-Int)”, cuenta con la participación de alumnos de la institución y colaboración internacional.
En este estudio se incorporó un foco específico en las diferencias por sexo en el cansancio emocional, aspecto que, según un creciente número de investigaciones, desempeña un rol esencial en la experiencia del agotamiento, más presente en mujeres que en hombres en los contextos académicos y ocupacionales. La investigadora María Mercedes Yeomans destacó que “al integrar el análisis basado en el sexo con un marco interpretativo multidimensional, este estudio contribuye a una comprensión más completa del agotamiento emocional y sus implicaciones para el bienestar estudiantil y la práctica educativa”.
Planteó que “los hallazgos ponen de manifiesto la necesidad urgente de que las instituciones educativas aborden el agotamiento emocional como un componente crítico del bienestar estudiantil” y que “las estrategias preventivas deberían incluir un seguimiento sistemático de los síntomas de agotamiento, orientación académica y programas de salud mental diseñados teniendo en cuenta las vulnerabilidades asociadas al sexo”. Agregó que “las intervenciones dirigidas a fortalecer la concentración cognitiva, la regulación emocional y los mecanismos de apoyo social, podrían mitigar los efectos adversos del agotamiento sobre el rendimiento académico y la salud mental en general”.
La investigación confirmó, asimismo, la naturaleza multifactorial del agotamiento emocional, ya que el sexo, el promedio de calificaciones, la edad y el horario de estudio, surgieron como predictores significativos. En tanto, el marco interpretativo (ECE-Int) ayuda a comprender qué pueden representar en la práctica las puntuaciones altas de la Escala de Cansancio Emocional (ECE). Los autores sostienen que, según este marco, “los niveles elevados de agotamiento emocional —particularmente entre las mujeres— podrían estar asociados con grupos de indicadores cognitivos (dificultad para concentrarse, prestar atención, recordar información, insatisfacción con el desempeño, dificultades de aprendizaje), indicadores afectivos (ansiedad, malestar, irritabilidad, indiferencia, estado de ánimo bajo, psicosomatización), y de características socio interaccionales (aislamiento social, conflicto interpersonal y problemas en contextos académicos, laborales o familiares)”. Yeomans, puntualiza que “si bien estas asociaciones no pueden interpretarse causalmente, el ECE-Int ofrece un enfoque con fundamento teórico para contextualizar los resultados cuantitativos dentro de la experiencia vivida de los síntomas de agotamiento”.

























