• Benjamín Cordero, cofundador de la comunidad Imperio Agéntico, ya superó el millón de reproducciones en YouTube. Entre sus consejos: perderle el miedo al gasto y revisar siempre lo que la máquina dice que terminó.

Santiago, 14 de octubre de 2026. “CLAUDE CODE 2026: Curso Completo en Español”, la clase de seis horas y 17 minutos que el chileno Benjamín Cordero publicó el 31 de julio en YouTube, ya superó el millón de reproducciones. Está pensada para quienes nunca han programado: parte creando la cuenta, avanza en 17 módulos con proyectos armados en vivo y se grabó sin cortes, con los errores incluidos.

Según un recuento de los videos publicados al 14 de octubre, es el curso de Claude Code en español más visto de la plataforma, y el segundo lugar también es suyo: la primera versión, de marzo, suma 804 mil reproducciones. Más atrás vienen los de MoureDev, con 248 mil, y Adrián Sáenz, con 185 mil. Claude Code es la versión del asistente de inteligencia artificial de Anthropic que trabaja directamente en el computador: crea archivos, arma páginas web y se conecta con otras aplicaciones. Cordero lo resume así: un chatbot solo piensa y conversa, y cuando se le agregan brazos para hacer cosas, se convierte en un agente.

Tomarlo como si fuera pagado

El primer consejo llega antes de la primera lección y apunta a la disciplina: ver la clase con la misma seriedad que un curso por el que se pagó. A juicio de Cordero, gran parte del contenido gratuito queda a medio camino justamente por no costar nada.

Perderle el miedo al gasto

Claude mide su uso en tokens, una unidad de consumo que Cordero compara con la bencina: cada pedido gasta y cada plan trae una cantidad limitada. En el video muestra que su primera página web consumió el 20% del cupo de cinco horas del plan Pro, de unos 17 dólares al mes. Aun así, advierte contra quedarse paralizado cuidando la cuota: “Hay mucha gente que hace como una parálisis por análisis porque cree que se le van a ir todos los tokens y termina no construyendo nada. Yo prefiero que se llenen los tokens y que termines construyendo algo antes de guardarte los tokens esperando el momento perfecto”.

Revisar lo que la máquina dice que terminó

“El error más común es asumir que Claude ya terminó las cosas por ti”, advierte Cordero. Que la inteligencia artificial anuncie que el trabajo está listo no garantiza que esté bien hecho: durante la clase, Claude publicó la página de prueba en una cuenta que no correspondía, y él lo detectó solo porque entró a verificar.

Conversaciones cortas, mejores respuestas

Cada conversación con Claude tiene un tope de información que la herramienta puede tener presente, lo que se conoce como ventana de contexto. La recomendación es no llenarla: cuando una conversación se alarga demasiado, conviene resumirla o abrir una nueva, porque la calidad de las respuestas empieza a caer mucho antes de llegar al límite. La regla práctica de Cordero es no pasar de alrededor del 40% de esa ventana.

Guardar la receta

Cuando un proceso por fin queda como uno quiere, después de varias vueltas de correcciones, Cordero recomienda pedirle a Claude que lo guarde como un “skill”, una especie de manual que la herramienta sigue cada vez que se le encarga esa tarea, parecido al procedimiento escrito que se le entrega a alguien recién contratado. Así no hay que repetir las indicaciones, el resultado no se degrada con el uso y tareas como armar una página web o redactar una propuesta, que antes tomaban diez minutos, pasan a tomar dos.

Pensar más antes que cambiar de modelo

Claude ofrece varios modelos, desde el más potente y caro hasta el más rápido y barato, y además permite ajustar cuánto razona antes de responder. Cordero usa Opus, el modelo incluido en la suscripción, para casi todo, y cuando necesita rapidez baja el nivel de razonamiento en vez de cambiarse a un modelo más liviano. El modo rápido, que consume el doble, no lo usa: prefiere esperar un par de segundos.

Un equipo de agentes trabajando a la vez

Uno de los momentos más llamativos del curso muestra a Claude repartiendo un encargo entre varios agentes que trabajan en paralelo. Para probarlo, Cordero pidió un estudio de mercado para una cafetería dedicada a la escalada en Las Condes, con muro incluido, y seis agentes investigaron al mismo tiempo la competencia, los precios y casos exitosos en el extranjero. El ahorro de tiempo depende de la tarea más larga y no de la suma de todas: en paralelo, la investigación toma unos cinco minutos, contra los 15 que tardó la prueba anterior.

Mirar lo que ya funciona afuera

El proyecto final es un agente que crea avisos publicitarios, los sube a Meta, la empresa dueña de Facebook e Instagram, y analiza cuáles rinden mejor en cada país. En el camino, Cordero descubre que la herramienta también puede revisar los anuncios que publica la competencia, y de ahí sale una recomendación para cualquier emprendedor: estudiar a quienes ya invirtieron millones en probar qué funciona. “Si hay una marca que te gusta mucho y que hace lo mismo que tú en otro país, róbale la estrategia. Si al final son exitosos, no tenemos por qué reinventar la rueda”, plantea.

Más clientes por persona

Cordero no cree que estas herramientas vengan a borrar oficios, sino a multiplicar lo que puede hacer cada profesional. Su ejemplo es el encargado de manejar la publicidad pagada de una marca, lo que en el rubro se llama media buyer, que antes ajustaba cada aviso a mano y ahora puede hacerlo con una sola instrucción. “No es que el media buyer hoy día ya no va a tener que trabajar con un cliente, sino que va a poder trabajar con 10”, explica.

También proyecta un cambio en la forma en que las empresas armarán sus presupuestos, con equipos más pequeños y una partida nueva para pagar el uso de inteligencia artificial, de la misma manera en que hoy se paga la luz o el agua: cada departamento tendrá su propio presupuesto en tokens.

Quién está detrás

Benjamín Cordero lleva más de tres años enseñando inteligencia artificial aplicada y automatizaciones en español, y llegó a eso sin formación técnica. “Yo no vengo del mundo corporativo, yo no soy programador, yo no hice un máster de IA”, cuenta. Junto a su hermano Max fundó Imperio Agéntico, una comunidad de aprendizaje con más de 3.000 miembros.

La clase se grabó en dos jornadas, con cuatro cafés en la primera y un tropiezo que lo obligó a repetir cerca de 50 minutos de trabajo porque había olvidado apretar el botón de grabar. Su plan original era terminarla en un solo día, hasta que, según recuerda, su cuerpo le dijo: “Benja, eso no es humanamente posible”.

El curso está disponible de forma gratuita en el canal de YouTube de Benjamín Cordero y se complementa con una guía descargable, también gratuita, en el sitio de Imperio Agéntico. Para seguirlo paso a paso basta con el plan Pro de Claude.

Sobre Imperio Agéntico

Imperio Agéntico es una comunidad de aprendizaje de inteligencia artificial en español fundada por los hermanos chilenos Benjamín y Max Cordero. Funciona en la plataforma Skool y reúne a más de 3.000 miembros que aprenden a crear agentes, automatizaciones y herramientas con IA para sus negocios, a través de cursos, sesiones en vivo y proyectos prácticos.

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Equipo Prensa
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