Un establecimiento no puede promover el bienestar de sus estudiantes mientras se normaliza el agotamiento de quienes enseñan. La salud mental de docentes, asistentes y equipos directivos no es una debilidad individual, está ligada a las condiciones de trabajo y es responsabilidad institucional.

Una encuesta aplicada a 1.327 docentes de todo Chile en 2024 entregó señales preocupantes. El 52% dijo que el bajo ánimo dificultó “un poco” su trabajo o sus relaciones; para un 23% fue “muy” o “extremadamente difícil”. Además, cuatro de cada diez habían experimentado agresiones verbales o físicas y el 24% no se sentía seguro en su establecimiento. No son diagnósticos ni un censo del profesorado, pero muestran un problema laboral relevante

¿Qué deberían incluir los futuros planes escolares? Primero, evaluar los riesgos psicosociales y actuar sobre sus causas, las que incluyen sobrecarga administrativa, falta de tiempo, conflictos y violencia. Segundo, establecer protocolos ante agresiones y ofrecer apoyo oportuno y confidencial, sin dejar a cada educador solo frente a una crisis. Tercero, asegurar espacios protegidos de colaboración entre pares y preparar a los equipos directivos para escuchar, mediar y derivar cuando corresponda.

El autocuidado importa, pero no puede ser la respuesta principal a problemas organizacionales. Enseñar técnicas para manejar el estrés ayuda; pero no reemplaza una carga razonable, a una cantidLead adecuada de alumnos por sala, al apoyo directivo ni a las condiciones de seguridad. Las orientaciones del Ministerio de Educación proponen combinar salud mental ocupacional con liderazgo participativo, colaboración y cuidado mutuo. El desafío para el Ministerio de Educación es convertir esas orientaciones en tiempo, recursos y responsabilidades verificables en cada colegio.

Cuidar no significa diagnosticar todo malestar. Significa escuchar, reconocer señales tempranas y facilitar ayuda antes de que el desgaste se vuelva incapacitante. Proteger a quienes educan no es un beneficio accesorio, es condición para sostener relaciones pedagógicas seguras y una educación de calidad.