Santiago, octubre de 2026 – En Chile, ocurre un ataque cerebrovascular (ACV) cada 15 minutos y esta enfermedad es la segunda causa de muerte en el país. Frente a esta realidad, la actividad física es un factor relevante tanto para reducir el riesgo de sufrir un ACV como para acompañar la recuperación de quienes han vivido uno.
Con ese foco, el domingo 25 de octubre se realizó una caminata en Providencia, auspiciada por el Gobierno Regional Metropolitano, Boehringer Ingelheim, ACEVE y otros entes municipales en el marco de la campaña Actúa con Velocidad, iniciativa no comercial que busca contribuir a la concientización sobre el ACV.
El ejercicio como herramienta preventiva
La práctica regular de ejercicio contribuye a cuidar la salud cardiovascular. Entre sus beneficios se encuentran ayudar a controlar la presión arterial, favorecer la circulación sanguínea y reducir el riesgo de obstrucciones arteriales.
De acuerdo con las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), los adultos deberían realizar al menos 150 minutos semanales de actividad física aeróbica, como caminar a paso rápido, andar en bicicleta o correr, además de incorporar actividades de fortalecimiento muscular al menos dos días por semana.
Sin embargo, mantener hábitos saludables no elimina por completo el riesgo de sufrir un ACV. Por eso, junto con la prevención, es fundamental reconocer sus señales de alerta y actuar con rapidez.
Entre los principales síntomas se encuentran:
- Dificultad para hablar o entender: El habla se vuelve confusa o incoherente.
- Pérdida de fuerza o sensibilidad en un lado del cuerpo: Especialmente en el rostro, brazo o pierna.
- Problemas de visión: Visión borrosa o pérdida súbita de la vista en uno o ambos ojos.
Frente a estos síntomas, hay que llamar de inmediato al 131 o acudir a un servicio de urgencia. La rapidez es clave, ya que existe una ventana de alrededor de cuatro horas y media para el tratamiento, y mientras antes se actúe, mejores son las probabilidades de recuperación.
El movimiento también es parte de la recuperación
La actividad física también cumple un papel durante la rehabilitación después de un ACV. En esta etapa, la neurorrehabilitación temprana puede favorecer la plasticidad cerebral, mientras que retomar el movimiento de manera progresiva y supervisada ayuda a prevenir complicaciones asociadas al reposo prolongado, como la rigidez articular, la debilidad muscular y el desacondicionamiento físico.
«Un ACV es una emergencia tiempo-dependiente: mientras antes se trate, mejor es el pronóstico y menores las secuelas. Pero la recuperación no termina en la fase aguda. Retomar el movimiento de forma temprana y supervisada es parte del tratamiento, y quienes ya tenían el hábito del ejercicio suelen partir con una ventaja en ese proceso», señala el Dr. Alexis Rojo, neurólogo vascular.
La caminata realizada el domingo 25 de octubre buscó poner el foco en la importancia de mantenerse activo y generar conciencia sobre el ACV, desde la prevención hasta el proceso de rehabilitación. Una oportunidad para recordar que el movimiento es parte del cuidado de la salud y que, ante las primeras señales de un posible ACV, cada minuto cuenta.
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Equipo Prensa
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