Durante Semana Santa, el consumo de pescados y mariscos adquiere especial relevancia no solo por su arraigo cultural y religioso, sino por sus beneficios para la salud. En Chile, las Guías Alimentarias para la población recomiendan consumir pescado al menos dos veces por semana, idealmente preparado al vapor, a la plancha, en caldillos o guisos, ya que estas preparaciones ayudan a preservar sus propiedades nutritivas.
Desde el punto de vista nutricional, muchos pescados destacan por su aporte de proteínas de alta calidad, aportar ácidos grasos omega-3, especialmente especies como atún, cojinoba, jurel, salmón, sardina, sierra y trucha. Estos nutrientes contribuyen a disminuir el colesterol, favorecer una adecuada presión arterial y apoyar el desarrollo del sistema nervioso del bebé durante la gestación. Además, aportan vitaminas del complejo B y, en los pescados grasos, también vitaminas A y D, fundamentales para diversas funciones del organismo.
También es importante considerar las necesidades especiales de ciertos grupos como mujeres embarazadas, madres lactantes y niños pequeños. En estos casos, se recomienda optar por alternativas más seguras y adecuadas, como pescados o mariscos con bajo contenido de mercurio (sardina, corvina, salmón, caballa, calamar), o en casos de alergias alimentarias, tener acompañamiento de un profesional en el área.
Finalmente, se recomienda comprar y consumir productos del mar en lugares establecidos y autorizados por el Servicio de Salud, para prevenir intoxicaciones alimentarias. Al momento de la compra verificar que los pescados deben tener un aspecto general bueno, color bien definido, poca mucosidad en la piel, transparente, incolora o bien ligeramente pigmentada, olor fresco, ojos hacia afuera y que llenen la cavidad ocular, además de córnea transparente e iris pigmentado, escamas adheridas y brillantes entre otros.
En el caso de los mariscos deben estar siempre vivos, los bivalvos (almejas, choritos, ostras, machas) cierran las valvas, los erizos con espículas (púas) móviles y erectas. Recuerda que, el jugo de limón no destruye ni elimina gérmenes ni toxinas, y no cocina el pescado ni los mariscos, por eso siempre se deben consumir cocidos.




















