De acuerdo a un balance regional de la SUSESO, entre enero y junio de 2026 se emitieron cerca de 3 millones de licencias médicas en el país. Más de 2,5 millones se tramitaron a través de Fonasa y 458.500 por Isapres. Desde ALTO Inmune advierten que la desigual capacidad de fiscalización entre regiones sigue siendo un foco de riesgo para el sistema previsional.
Durante el primer semestre de 2026, Chile registró la emisión de 2.976.325 licencias médicas a nivel nacional, según el balance regional publicado por la Superintendencia de Seguridad Social (SUSESO). La Región Metropolitana concentró el mayor volumen del país, con 1.220.745 permisos, equivalentes a un 41% del total nacional. Le siguen Valparaíso, con 315.097 licencias (10,6%), y Biobío, con 304.833 (10,2%). Entre las tres regiones suman cerca del 62% de todas las licencias emitidas en el semestre.
El informe evidencia además una brecha estructural según el asegurador de salud: Fonasa canalizó más del 84% de las licencias (más de 2,5 millones), mientras que las Isapres registraron 458.500 trámites. Para ALTO Inmune, si bien esta diferencia obedece a la proporción de beneficiarios de cada sistema, exige una estrategia de control focalizada pero integral en ambos sectores.
En todas las regiones del país, la mayoría de las licencias se emitió por Fonasa, que totalizó más de 2,5 millones de permisos durante el semestre, mientras que por Isapre se registraron 458.500, cifra varias veces menor. Para ALTO Inmune, esta brecha responde en parte al mayor tamaño de la población beneficiaria de Fonasa, pero también exige reforzar los controles en el segmento donde se concentra el mayor volumen de trámites.
«El primer semestre confirma un patrón que hemos visto en balances anteriores: la Región Metropolitana, Valparaíso y Biobío concentran la mayor parte de las licencias del país, lo que también concentra ahí el foco de fiscalización. «No debemos cometer el error de enfocar la persecución únicamente en los grandes volúmenes urbanos. Las regiones con menor cantidad de tramitaciones suelen presentar menor presencia de organismos fiscalizadores y cobertura mediática, escenario propicio para el asentamiento de esquemas de licencias falsas o maliciosas con bajo riesgo percibido de sanción», explica Rodrigo Varela, gerente legal de ALTO Inmune.
En el resto del país, el volumen de licencias emitidas varía de forma importante. Maule (156.097) y O’Higgins (155.752) se ubican en un rango similar, seguidas por Los Lagos (149.729), La Araucanía (130.660), Coquimbo (118.707) y Antofagasta (115.021). Más abajo se ubican Tarapacá (61.430), Ñuble (68.378), Los Ríos (58.863) y Atacama (45.172), mientras que las regiones extremas registran los menores volúmenes: Magallanes (31.282), Arica y Parinacota (26.577) y Aysén (17.982).
«No se trata de mirar solo los números grandes de la Región Metropolitana. Las regiones con menor cantidad de licencias suelen ser, precisamente, las que cuentan con menos presencia de organismos fiscalizadores y medios de comunicación, lo que históricamente ha facilitado que ahí operen esquemas irregulares con menor riesgo de ser detectados», explica Varela.
Para ALTO Inmune, el desafío de cara al segundo semestre es sostener y ampliar la coordinación entre SUSESO, Fonasa, isapres, contralorías regionales y el Ministerio Público, de manera que la fiscalización no dependa del volumen de licencias de cada región, sino que sea pareja en todo el país.
«El objetivo es que ninguna región quede en un punto ciego. Un sistema de licencias médicas confiable requiere que la fiscalización llegue con la misma intensidad a Arica que a Santiago, independiente de cuántos permisos se emitan en cada lugar», enfatiza el gerente legal de ALTO Inmune.
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